miércoles, 7 de diciembre de 2011

Minutos Musicales (V): Canción para ligar (o para que no me dejes)

Animamos un poquito más el blog con unos minutos de música, que en esta ocasión corren a cargo de Los Planetas, aunque esta vez, no es sólo una canción, también son unos minutos para una persona en concreto.

No es un brownie, pero...





No te puedo prometer que cambiaré.
No sé si podré hacerlo.
Pero sé
que eres todo lo que quiero.

No puedo decir que no te haré llorar
ni que voy a ser sincero.
No te puedo prometer que en el futuro
sea perfecto,
pero el futuro es lo de menos.

No puedo decir que voy a estar allí
cuando más me necesites,
pero puedo
intentarlo si lo pides.

No voy a decir que cuidaré de ti.
Ni siquiera sé cuidarme.
Es posible que sea yo
quién necesite que lo salven.

Pero te quiero más que a nadie.
De eso estoy seguro,
por mucho tiempo que pase.

Porque te quiero más que a nadie.
De eso estoy seguro,
por mucho tiempo que pase.

domingo, 4 de septiembre de 2011

"Si...", de Rudyard Kipling

Si puedes mantener la cabeza sobre los hombros
cuando otros la pierden y te cargan su culpa,
si confías en ti mismo aún cuando todos de ti dudan,
pero aún así tomas en cuenta sus dudas;
si puedes esperar sin que te canse la espera,
o soportar calumnias sin pagar con la misma moneda,
o ser odiado sin dar cabida al odio,
y ni ensalzas tu juicio ni ostentas tu bondad:

Si puedes soñar y no hacer de tus sueños tu guía;
si puedes pensar sin hacer de tus pensamientos tu meta;
si Triunfo y Derrota se cruzan en tu camino
y tratas de igual manera a ambos impostores,
Si puedes tolerar que los bribones,
tergiversen la verdad que has expresado
y que sea trampa de necios en boca de malvados,
o ver en ruinas la obra de tu vida,
y agacharte a forjarla con útiles mellados:

Si puedes hacer un montón con todas tus victorias,
si puedes arrojarlas al capricho del azar,
y perder, y remontarte de nuevo a tus comienzos
sin que salga de tus labios una queja;
si logras que tus nervios y el corazón sean tu fiel compañero
y resistir aunque tus fuerzas se vean menguadas
con la única ayuda de la voluntad que dice: “¡Aguanta!”

Si ante la multitud das a la virtud abrigo,
si aún marchando con reyes guardas tu sencillez,
si no pueden herirte ni amigos ni enemigos,
si todos te reclaman y ninguno te precisa;
si puedes rellenar un implacable minuto
con sesenta segundos de combate bravío,
tuya es la Tierra y sus codiciados frutos.
Y, lo que es más, ¡serás un Hombre, hijo mío!


________________________________________


Cada día que pasa estoy más convencido que a veces, a lo único que puedes agarrarte es al estoicismo.


miércoles, 31 de agosto de 2011

El verdadero milagro


Cuando Bankei estaba enseñando en el templo de Trimon, un monje Shinshu, que creia en la salvación a través de la repetición del nombre del Buddha del Amor, estaba celoso de su gran audiencia y quería tener un debate con él.

Bankei se encontraba en el medio de un sermón cuando el monje apareció, pero creó tanto revuelo que, incapaz de proseguir, Bankei dejo su discurso y pregunto a que se debía todo aquel ruido.

"El fundador de nuestra secta", empezó el monje a voz en grito, "tiene tales poderes milagrosos que puede mover un pincel a un lado del rio, y escribir el sagrado nombre de Amida sobre un papel sujetado por un ayudante en la otra orilla. ¿Puedes tú hacer semejantes cosas?"

Bankei respondió tranquilamente: "Quizás tu maestro sea capaz de hacer semejante truco, pero ése no es el camino del Zen. Mi milagro es que cuando tengo hambre, como, y cuando tengo sed, bebo."

_____________


El texto anterior es un conocido koan zen y también es uno de mis favoritos. Supongo que es lógico pensar,¿porqué esta entrada, y qué tiene que ver con el blog?

Supongo que aparentemente no demasiado y tampoco es que La Cadena de Seda vaya a convertirse en un blog de relatos, pero me parece un buen resumen de una guía de vida.

Resulta tan habitual encontrarme y conocer a personas que se aprestan a señalarse sumisas o dominantes tan de manual, tan perfectos, tan presuntuosos, tan maravillosos, tan altivos ellos, que quiero desmarcarme. Yo no tengo ningún truco excepcional, solamente hago lo que creo que debo de hacer.


El corto verano se acaba y...


miércoles, 15 de junio de 2011

Una pequeña historia

El califa y su mujer


El califa árabe hizo llamar a su secretario:

-Encierra a mi mujer en la torre mientras estoy de viaje –ordenó.

-¡Pero si ella ama a Su Majestad!

-Y yo la amo a ella –respondió el califa-. Pero sigo un viejo proverbio de nuestra tradición: “haz pasar hambre a tu perro y te será fiel; hazlo engordar y te morderá.”

El califa partió hacia la guerra y volvió seis meses después. Al llegar, llamó a su secretario y pidió ver a su esposa.

-Os ha dejado –fue la respuesta del secretario-. Su Majestad citó un bello proverbio antes de partir, pero olvidó otro dicho árabe: “Si tu perro está preso, acompañará a cualquier persona que le abra la jaula.”


(Paulo Coelho)

jueves, 28 de abril de 2011

Condicionamiento y BDSM

Generalmente, en este mundo escuchamos hablar con bastante regularidad de premios, castigos, comportamientos, aprendizaje, doma… Hablamos de cómo se aplica un castigo o si tienen alguna función, se habla con bastante libertad sobre adiestrar a una sumisa… todo eso, mejor o peor aplicado, sigue siendo condicionamiento, o al menos lo intenta.

Debido a todo ello, y a que es un tema sobre el que la información es bastante dispersa, he decidido escribir el siguiente post, un poco más técnico que de costumbre, sobre el Condicionamiento que es fácilmente aplicable al BDSM, y por tanto es una entrada pensada especialmente para utilidad de los Dominantes.

Ha de notarse que esto no es una entrada destinada a profesionales de la psicología, y no pretende ser un tratado psicológico sobre el Condicionamiento ni el Conductismo, sino que pretende servir como resumen, introducción y explicación a los profanos.

¿Qué es el condicionamiento?

Psicológicamente hablando, el condicionamiento es un procedimiento que consiste en establecer ciertas condiciones de control de estímulos. En un sentido amplio, que es el que nos ocupa aquí, significa la asociación de patrones bastante específicos de comportamiento (dicho de otra forma, conductas específicas) en presencia de estímulos bien definidos: toda acción supone una consecuencia.

Podemos distinguir dos tipos básicos de condicionamiento (además del Condicionamiento vicario, es decir, por observación), que de forma muy resumida serían:

- Condicionamiento clásico, en el cual un estímulo que no producía una respuesta es asociado con un estímulo que ya producía tal respuesta (el estímulo incondicionado) hasta que el primer estímulo también pasa a producir la respuesta (como el famoso perro de Pavlov), generalmente simple, concreta y mensurable.

- Condicionamiento operante, en el cual la frecuencia de una respuesta es aumentada o reducida por su asociación a un estímulo. Concretamente, el condicionamiento operante parte de la idea de que una conducta se puede aprender, modificar, reforzar, reducir o extinguir a raíz de dos tipos de estímulos fundamentales: reforzadores y estímulos aversivos (o castigos) y será sobre el que me voy a extender.


Una aproximación al condicionamiento operante o instrumental

Desde los primeros tiempos del condicionamiento operante ya se pensó que existía una conexión entre estímulos y respuestas; si se satisface al sujeto tras realizar una conducta, se produce un fortalecimiento de las conexiones y como consecuencia, las conexiones tenderán a repetirse. Podemos determinar que un suceso supone un reforzador cuando hace aumentar la probabilidad de la conducta (lo que Thorndike denominó Ley Empírica del Efecto).

Por el contrario, si un suceso hace disminuir la probabilidad de una conducta, entonces se trata de un castigo.


Tipos de aprendizaje instrumental

Entre una respuesta y sus consecuencias puede existir una contigencia positiva (suministrar algo) o una contigencia negativa (retirar, quitar algo), añadiendo a esto el hecho de que la respuesta va seguida de consecuencias deseadas o no deseadas para quién las reciba, podemos hablar de:

- Reforzamiento positivo. La conducta exhibida va seguida de suministrar algo apetecible o deseado. La probabilidad de que la conducta sea repetida aumenta. Estamos dando algo directo, como un premio por un buen servicio.

- Castigo positivo: La conducta exhibida va seguida de suministrar algo no apetecible o no deseado. La probabilidad de que la conducta sea repetida disminuye. Estamos dando algo directo, como un castigo físico por una falta.

- Reforzamiento negativo: La conducta exhibida va seguida de retirar algo no apetecible o no deseado, bien sea por escape (retiramos algo no deseado que esté sufriendo la persona) o por evitación (se retira antes de que la persona sufra algo no deseado). La probabilidad de que la conducta sea repetida aumenta. Un ejemplo, sería levantar un castigo por enmendar una falta.

- Castigo negativo: La conducta exhibida va seguida de retirar algo apetecible o deseado. La probabilidad de que la conducta sea repetida disminuye. Un ejemplo, sería retirar un permiso por cometer una falta.

Muchas veces estamos otorgando reforzamientos o castigos sin darnos cuenta, también a nuestras sumisas, o los aplicamos de forma inadecuada: por ejemplo, castigando con una tanda de azotes a una sumisa masoquista, lo que puede suponer un reforzamiento positivo en vez de un castigo.

Debemos ser muy cuidadosos para distinguir entre lo que supone un reforzador para una conducta, y lo que supone un estímulo aversivo, así como en las formas de aplicación de unos y otros.


Efectos del castigo

Para ser efectivo, es decir, que cause la eliminación o reducción de la respuesta, el castigo debe ser:

- Intenso. Un castigo inhibe más cuanto más intenso es.

- Proporcional a la conducta que se quiere eliminar o reducir. Los castigos desproporcionados producen mayores efectos colaterales y mayor rechazo.

- Debe ser inmediatamente impuesto, después de que se haya realizado la conducta que se quiere evitar.

A título personal, yo añadiría otra condición más, incluso más importante que el resto. Las personas y esto es algo importantísimo cuando tratamos con cualquier sumisa, no son animales: piensan, tienen sentimientos y racionalizan: si se aplica un castigo debe explicarse a la sumisa porqué se aplica, a qué se debe. Aplicar castigos por el mero placer de aplicarlos puede desgastar a toda velocidad la confianza de una sumisa en su Amo.

Deben tenerse también en cuenta los efectos colaterales de un castigo; éste, debe ser utilizado con precaución, ya que no es un método de aprendizaje como tal, sino punitivo. Podemos señalar los siguientes, entre otros:

Efectos emocionales negativos: sufrir un castigo provoca miedo, ira, tristeza, ansiedad…

Conductas agresivas, por parte del castigado hacia el castigador. Muestras de rebeldía, enfado, rencor…

Perturbación social: el uso continuado del castigo puede producir conductas de escape hacia esa situación y llevar a crisis nerviosas.

Fallos en la generalización de los efectos: en vez de reducirse o suprimirse la conducta, sólo se reduce o bien en presencia del castigador o bien sólo ante la amenaza directa de castigo. Obedecer órdenes sólo en presencia del Amo, por ejemplo.

Supresión generalizada: este punto es tristemente común y especialmente peligroso para una relación D/s. Los efectos del castigo hacen que se generalicen a otras conductas que no pretendíamos reducir en la sumisa: puede producir bloqueos emocionales, falta de iniciativa, inseguridad…


Algunas notas sobre los reforzadores

Hay muchos tipos de reforzadores; bien aplicados, son una poderosa herramienta de aprendizaje o modificación de conducta, pero también deben observarse una serie de pautas para que sean efectivos.

El valor reforzante de un refuerzo, especialmente cuando éste es primario, depende del nivel de privación de un individuo. Cuánto más tiempo haya estado el sujeto en estado de privación, más intenso será el efecto del reforzador cuando se le otorgue, pero hay que tener cuidado, ya que privar mucho tiempo a un individuo de algo, es un castigo negativo y está sujeto a los efectos colaterales del castigo.

Hay que tener en cuenta las preferencias individuales. Lo que para una sumisa es un reforzador, para otra puede no serlo (esto también es aplicable a los castigos), y si se aplica un reforzador que no despierta el interés de la sumisa, no se obtendrán resultados. Es importante conocer bien a tu sumisa para saber aplicarlos adecuadamente.

Posible saciación: si se abusa mucho de un refuerzo para modificar una conducta concreta, especialmente si se trata de un refuerzo primario, puede que se pierda el interés por él y deje de servir como reforzador. Los reforzadores sociales (afecto, elogio, aprobación…) son muy resistentes a producir saciación y además, suelen darse de forma natural y espontánea en la vida diaria.

Por todo ello, los más efectivos acaban siendo lo que se llaman reforzadores-respuesta, que son respuestas emitidas por la propia persona.

Es algo tan simple como la autosatisfacción o la autoaprobación de la persona, ya que si realizamos actividades que nos resultan agradables, nos sentimos mejor y fácilmente volveremos a hacerla.

Si nuestra sumisa disfruta con lo que hace y le resulta agradable realizarlo, además de cualquier reforzador que nosotros podamos proporcionar, ella misma se estará reforzando de una forma mucho más efectiva que cualquier otro reforzador, ya que es extremadamente raro que se produzca una saciación de esta forma, además de no resultar intrusivo para la autoestima de la persona.

Ténganlo en cuenta.

martes, 26 de abril de 2011

Minutos musicales (IV) - Lochness

Hacía ya bastante tiempo que no añadía unos minutos de música al blog. Mientras preparamos la próxima entrada, cambiamos de tercio desde la última canción para traer uno de los grandes temas de un grupo que he redescubierto hace muy poco: Judas Priest.